martes, 21 de mayo de 2013

Creo que solo por esos momentos felices merece la pena vivir.


Tanto como aquellos momentos que jamás olvidaremos en el pasado, como aquellos que aún queda por venir, que como veréis con dieciséis años, aún son muchos. Aún nos queda el baile de graduación con un vestido largo. Nos quedan millones de noches, millones de sonrisas. Aún quedan miles de besos y de caricias imposibles de adivinar. Quedan miles de canciones por escuchar y otras tantas miles por bailar, nos queda tanto que me pegaría media vida escribiéndolas mientras pasan. Nos quedan atardeceres, amaneceres. Nos quedan miles de te quiero, y cientos de te amo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario