domingo, 28 de abril de 2013

Felicidad pura

Ordenando las cosas en mi cabeza, descubrí que mi felicidad no aparecía cuando compraba algo, cuando gastaba dinero, cuando me fijaba en el vestido de aquella chica, en el precio de aquel colgante, en el estilo de aquella señora hortera. No, mi felicidad aparecía cuando pasaba tiempo con ellos, cuando conocía a las personas, cuando me acercaba a ellas y descubría que detrás de todo estilo, vestido hortero y colgante bonito hay una persona que merece la pena conocer, o que detrás de tanta belleza se encontraba una más real. Después de descubrir esto, me planteé ayudarme a mi misma a ser feliz y quitar toda la vergüenza que tenia dentro para dar paso a la amabilidad, espontaneidad, claridad.
Hice un trato con mi felicidad y ella se quedó con el miedo, la impotencia y la vergüenza. A cambio yo me quedaba con las tres cualidades que dije antes. Este ha sido el mejor trato que he hecho en mi vida. Porque gracias a él, conocí todo lo importante para mí. Los amigos más leales que cualquier persona pueda desear, aquellos que nunca te fallan por muchas veces que metas la pata, aquellos que guardan tus secretos más preciados aunque conozcan a la persona implicada, aquellos que hacen locuras contigo, te insultan, te abrazan, te pican, se echan millones de fotos contigo, te escuchan, te aconsejan, que dejan que sean escuchados, que te hablan, que lloran contigo, que se emborrachan aunque no tengan con qué, o que simplemente lo fingen  aquellos que se dejan cuidar y cuidan, aquellos que están a tu lado cuando más los necesitas. Estas personas son el regalo más preciado que alguien puede tener, así que si vuestros amigos son como los míos, os voy a pedir un favor : No los perdáis, son personas únicas.

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